Hoy os voy a contar la historia de Julián. Aunque, Julián no existe. Julian es un nombre ficticio que ilustra una historia que ya he visto veinte veces. Y estoy seguro de que vosotros también.
Julián era comprador de frutas y hortalizas en una cadena de supermercados. Llevaba treinta años en la casa. Empezó reponiendo cajas en una tienda de barrio y acabó en la central, sentado una de las sillas desde la que se decidía qué comerían los consumidores.
Y un buen día llegaron unos señores con presentaciones muy bien hechas y le explicaron que a partir de ese momento su departamento sería una unidad de negocio. Que iban a implantar el Category Management. Y que él ya no sería comprador, sino gestor de categoría. ¡Ahhh! Y que había una reunión todas las mañanas a las ocho.
La historia de hoy va de cómo Julián acabó fuera de la empresa. Y va, sobre todo, de algo más incómodo: de cómo esa misma empresa hizo una reorganización espectacular, ganó dinero brillantemente en droguería, en bebidas y en desayunos; y sin embargo, nunca jamás consiguió que la cosa funcionara en frutas y hortalizas.
La conclusión a la que quiero llegar con este episodio es negar lo que se cuenta habitualmente sobre nuestro sector. Que si somos refractarios a todo avance. Que si somos un conjunto de profesionales que se adapta mal a los grandes cambios del mundo de los negocios. Y yo niego la mayor. Creo que es el mundo de los negocios el que se empeña en no adaptarse al sector hortofrutícola.
Bienvenidos a un nuevo episodio de Freshconomics.
📙 Y puedes descargar aquí el libro

