Hoy vamos a hablar de sostenibilidad. Pero no de la manera en que estáis acostumbrados a escuchar sobre ella. No voy a deciros que el plástico es malo y hay que eliminarlo. Tampoco voy a deciros que el plástico es bueno y hay que mantenerlo.
Voy a contaros algo más incómodo: que las soluciones simples a problemas complejos suelen generar problemas nuevos que nadie anticipó.
A partir de 2030, entrará en vigor en toda la Unión Europea el Reglamento 2025/40, que prohíbe emplear plástico en formatos por debajo de 1,5 kilos en la comercialización de frutas y hortalizas frescas. Es una medida bienintencionada.
El daño medioambiental del plástico es evidente, documentado, innegable. Nadie en el sector hortofrutícola discute que hay que reducir el uso de plásticos.
Lo que sí está pendiente de saber es si el balance final de esta medida será positivo o negativo para el medioambiente. Porque las consecuencias de segundo orden, y de tercer orden ya están empezando a aparecer. Y no son precisamente alentadoras.
Bienvenidos a un nuevo episodio de Freshconomics.
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