Hoy voy a contaros cómo solté una idea en público, en un foro serio, delante de gente que sabe mucho más que yo del tema. Y cómo me pasé los meses siguientes leyendo como un poseso para averiguar si había dicho una barbaridad o si aquello tenía algún sentido.
La idea era esta: ¿y si en lugar de seguir haciendo campañas amables para promover el consumo de frutas y hortalizas, hiciéramos una campaña a la contra?
Una campaña en negativo. Una campaña que les diga a los progenitores, con toda la diplomacia y toda la creatividad del mundo, pero se lo diga: sois malos padres.
En el camino me voy a encontrar con dos premios Nobel de economía, con un elefante y su jinete, con un meta-análisis del INSEAD y con una historia de familia que no esperaba encontrarme por ahí en medio.
Y os anticipo la conclusión… después de todas esas lecturas, sigo pensando lo mismo. Pero ahora, al menos, sé por qué.
Bienvenidos a un nuevo episodio de Freshconomics.
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